
Maestra Sandra Reynoso | Teléfono: 55 54078443 | Correo sandrareynoso@gmail.com
Maestra Sandra Reynoso
Coach de Vida y Sexualidad
Si en este momento de tu vida sientes que estás en una curva muy cerrada, que ya no puedes, que no quieres, o que algo dentro de ti se paraliza y te impide avanzar, no es el final de tu camino. Puede ser, en realidad, el inicio de una forma más auténtica de comenzar un proceso.
Nunca he sido aficionada a las carreras de autos.
En mi casa, la pasión por la velocidad siempre fue asunto de otros. Mis hijos crecieron entre motores, escuderías y domingos frente a la pantalla. Yo observaba desde fuera, sin entender del todo qué se jugaba ahí.
Por eso me sorprendió que la película F1 lograra atraparme.
No fue por las carreras.
Fue por lo humano del tema.
Mientras ellos veían rebases y estrategias, yo vi a un hombre enfrentando su verdadera competencia: no la pista, sino su propia historia de vida. Un piloto que regresa a correr no para ganar, sino para terminar algo que había dejado inconcluso. Y eso, desde mi mirada y mi mentalidad de coach, no es solo cine: es un proceso interior profundo. Es una gran segunda oportunidad.
En la película lo deja claro: no importa la edad. No importa cuántas veces hayas creído que “ya pasó tu momento”. Siempre existen segundas, terceras o las oportunidades que sean necesarias cuando decides volver a ti con honestidad. No para repetir el pasado, sino para cerrar ciclos, resignificar tu historia y elegir distinto.
En coaching nos encanta hablar de quiebres: esos momentos en los que la versión de ti que te trajo hasta aquí ya no alcanza para seguir avanzando. El cuerpo cambia. La mente cambia. Las emociones cambian. El contexto cambia. Y el deseo, muchas veces, se queda atrapado en la inacción. Entonces aparece la tentación de seguir acelerando con conductas que ya no sirven.
La pista de carreras es una gran metáfora de la vida misma.
Hay rectas donde creemos tener el control.
Curvas que nos obligan a bajar la velocidad.
Y están los pits: esas paradas técnicas rápidas para cambiar neumáticos, repostar combustible y ajustar daños. Pausas incómodas que nadie quiere, pero sin las cuales el motor —cuerpo, mente y emociones— simplemente no resiste.
He coacheado y acompañado a muchas personas que no están perdidas; solo están en transición. Personas que sienten que algo terminó, aunque todavía no saben qué empieza. Y es ahí donde surge la pregunta clave:
¿Sigues empujando por inercia o te permites rediseñar tu forma de avanzar?
El coaching no busca que regreses a quien fuiste.
Busca que integres quién eres hoy con todo lo que has aprendido, experimentado, perdido y ganado.
Mis hijos ven carreras de autos.
Yo veo procesos de vida.Ellos celebran la victoria de su piloto favorito.
Yo celebro cuando alguien decide dejar de huir de sí mismo.
Porque en la vida no se trata de llegar primero, sino de no soltar el volante cuando aparecen el miedo, el cansancio, el hartazgo o la duda. Se trata de reconocer que hay etapas en las que no corres para ganar, sino para cerrar ciclos, reconciliarte contigo y elegir conscientemente cómo quieres seguir.
Estoy contigo para dar ese siguiente giro y tomar la curva con intención. Siempre es oportuno volver a ti.
Decídete a creer y en ti y lo logramos juntos
Bibliografía




